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Caspa y cuero cabelludo: tratar la raíz del problema

Caspa y cuero cabelludo: tratar la raíz del problema

La caspa arrastra un estigma injusto: se asocia a falta de higiene cuando, en realidad, lavarse poco o demasiado puede empeorarla. Es uno de los problemas capilares más comunes y, aunque rara vez es grave, resulta molesto y tiende a repetirse si no se trata su origen.

Qué hay detrás de la descamación

En la mayoría de los casos interviene un hongo llamado Malassezia, presente de forma natural en el cuero cabelludo, que en algunas personas provoca irritación y una renovación acelerada de la piel. El resultado son esas escamas visibles. El estrés, el frío, los cambios hormonales y el exceso de grasa actúan como detonantes.

Seca o grasa, no es lo mismo

La caspa seca produce escamas finas y blancas, y suele acompañarse de tirantez. La grasa forma escamas amarillentas y pegajosas sobre un cuero cabelludo aceitoso. Identificar cuál tienes ayuda a elegir el tratamiento, porque las fórmulas no son intercambiables.

Cómo controlarla

  • Champús específicos: con piritiona de zinc, ketoconazol o ácido salicílico.
  • Dejar actuar: unos minutos antes de aclarar, no lavar y enjuagar al instante.
  • Constancia, no abuso: usarlos según indique cada producto.

No rasques el cuero cabelludo, por mucho que pique, porque empeora la irritación. Si la descamación es intensa, enrojece o no mejora en unas semanas, conviene una valoración profesional para descartar una dermatitis. Tratada con el champú adecuado y un poco de paciencia, la caspa se controla y deja de ser un problema recurrente.