Las cejas han pasado de ser un detalle a convertirse en protagonistas del rostro, y con razón: enmarcan la mirada, equilibran las facciones y, bien cuidadas, rejuvenecen sin necesidad de nada más. La buena noticia es que la tendencia actual va hacia lo natural, lejos de aquellas líneas finísimas de otras décadas.
Encontrar tu forma
Cada cara pide una ceja distinta, y la mejor guía es la propia anatomía. Tres puntos marcan la referencia: el inicio, alineado con el lateral de la nariz; el punto más alto, hacia los dos tercios; y el final, en la diagonal que va de la nariz al extremo del ojo. Respetar ese mapa evita arrepentimientos.
Rellenar con naturalidad
Para dar densidad sin efecto dibujo, lo mejor son los trazos finos que imitan el pelo, con un lápiz de punta fina o una sombra. Se trabaja a favor del crecimiento y se peina después con un cepillo para difuminar. Un gel fijador mantiene la forma todo el día.
Mantenimiento en casa
- Quitar solo lo que sobra: los pelillos claros bajo la línea natural.
- No abusar de la pinza: el vello tarda en volver y la forma se estropea.
- Cepillar a diario: ordena y, con un poco de aceite, las nutre.
Si tienes dudas, un buen diseño profesional sirve de plantilla que luego solo hay que mantener. Y si las cejas son escasas por haberlas depilado en exceso, dales un descanso: muchas veces recuperan densidad con unos meses de paciencia y un poco de aceite de ricino.