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El corrector de ojeras: el aliado contra la cara de cansancio

El corrector de ojeras: el aliado contra la cara de cansancio

Si solo pudieras llevar un producto de maquillaje, muchas maquilladoras elegirían el corrector. Bien usado, ilumina la mirada, disimula la falta de sueño y unifica esas pequeñas imperfecciones que más nos delatan. Mal usado, en cambio, marca las arrugas y deja un antiestético cerco.

El tono lo es casi todo

Para las ojeras, el corrector debe ser un punto más claro que la base, nunca varios tonos por debajo, que es el error más repetido y el que crea ese efecto de gafas blancas. Si la ojera es muy azulada o morada, un corrector con un matiz melocotón o albaricoque neutraliza ese color antes de iluminar.

Cómo aplicarlo sin que se acumule

La forma de triángulo invertido bajo el ojo aporta más luz que una simple línea sobre la ojera. Se difumina con pequeños toques, con el dedo o una esponja húmeda, nunca arrastrando. Y muy poca cantidad: siempre se puede añadir.

Para que dure y no se cuartee

  • Piel hidratada: sobre el contorno seco, el corrector se agrieta.
  • Sellar con un velo de polvo: solo si la zona tiende a desplazarse.
  • Menos es más: en pieles maduras, las capas finas evitan marcar líneas.

El corrector también sirve para tapar rojeces o granitos, y ahí conviene uno del mismo tono que la piel, no más claro. Dominar este pequeño producto cambia por completo la cara, y es de los gestos que más rentabilidad dan en menos tiempo.