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Elegir y llevar perfume: el arte de oler bien

Elegir y llevar perfume: el arte de oler bien

El perfume es el accesorio invisible: no se ve, pero deja huella y se asocia para siempre a quien lo lleva. Elegir una fragancia es una decisión personal, casi íntima, y sin embargo muchos la toman a la ligera, guiándose solo por la moda o el frasco. Conocer unas pocas claves ayuda a acertar.

Las familias olfativas

Los perfumes se agrupan por familias según su carácter. Los florales son femeninos y versátiles; los cítricos, frescos y ligeros, ideales para el día y el calor; los amaderados y orientales, más intensos y envolventes, lucen de noche y en invierno. Identificar qué familia gusta orienta mucho la búsqueda.

Probar como es debido

Un perfume cambia con el paso de las horas, así que conviene probarlo sobre la piel y esperar, no decidir por el primer golpe en el papel. La nariz se satura pronto: más de tres fragancias seguidas dejan de distinguirse bien. El café entre prueba y prueba ayuda a despejar el olfato.

Para que dure más

  • Sobre piel hidratada: la crema fija mejor el aroma.
  • En los puntos de calor: cuello, muñecas, detrás de las orejas.
  • Sin frotar las muñecas: el roce rompe las notas más delicadas.

La intensidad también cuenta: un eau de parfum dura más que una colonia ligera. Y el mejor consejo es la mesura, porque quien lo lleva deja de olerlo pero los demás no. Una fragancia bien elegida y aplicada con tino es una firma personal que acompaña sin necesidad de palabras.