Dedicamos tiempo y productos a la cara, pero la piel del cuerpo, que ocupa muchísima más superficie, suele conformarse con un poco de gel y, con suerte, una crema rápida. Sin embargo, también se reseca, se llena de células muertas y agradece unos cuidados básicos que no llevan apenas tiempo.
Exfoliar para renovar
La exfoliación corporal retira las células muertas que apagan la piel y dejan zonas ásperas en codos, rodillas y talones. Una o dos veces por semana es suficiente: con un guante, un exfoliante de azúcar o sal, o un producto químico suave. El error habitual es frotar con fuerza, lo que irrita en lugar de cuidar.
Hidratar sobre la piel húmeda
El mejor momento para la crema corporal es justo después de la ducha, con la piel aún algo húmeda, porque así retiene mejor el agua. Las texturas en aceite o manteca van bien para pieles muy secas, y las lociones ligeras para el verano o las pieles normales.
Gestos que marcan la diferencia
- Agua templada: las duchas muy calientes resecan el cuerpo entero.
- Insistir en las zonas ásperas: codos, rodillas, talones.
- No olvidar el protector: en las zonas expuestas al sol.
Una piel corporal cuidada se nota suave al tacto y luce más uniforme. No hace falta complicarse: exfoliar de vez en cuando e hidratar a diario, sobre todo en invierno, basta para que la piel de todo el cuerpo esté tan cuidada como la de la cara.