Las modas pasan, pero hay prendas que llevan décadas resolviendo el día a día y que seguirán haciéndolo. Son el llamado fondo de armario: piezas atemporales, versátiles y de líneas sencillas que combinan con casi todo y que sobreviven a cualquier tendencia pasajera.
Por qué invertir en lo básico
Es tentador gastar en la prenda llamativa de temporada, pero esa pieza se pone dos veces y se olvida. Los básicos, en cambio, se usan una y otra vez, así que su coste por puesta es irrisorio. Aquí sí merece la pena buscar buena calidad: un tejido y una confección decentes marcan la diferencia y duran años.
Los imprescindibles
- La camisa blanca: de oficina o con vaqueros, siempre funciona.
- Un buen pantalón: de corte recto y color neutro.
- La cazadora vaquera y un abrigo sobrio: para todas las estaciones.
- Una prenda de punto fina: jersey o cárdigan que abriga y favorece.
La base sobre la que jugar
El fondo de armario no es aburrido: es el lienzo. Sobre esas prendas neutras se añaden los accesorios, los colores y las piezas de temporada que aportan personalidad. Con una buena base, vestir bien deja de depender de la última compra y pasa a ser cuestión de combinar con cabeza lo que ya se tiene.