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Manchas y melasma: por qué aparecen y cómo atenuarlas

Manchas y melasma: por qué aparecen y cómo atenuarlas

Las manchas son uno de los motivos de consulta más frecuentes, y también de los más frustrantes, porque aparecen despacio y se van todavía más despacio. Entender por qué surgen es el primer paso para tratarlas con realismo y sin caer en promesas imposibles.

No todas las manchas son iguales

Las solares, o léntigos, son consecuencia de años de exposición y suelen salir en cara, manos y escote. El melasma es más complejo: se relaciona con las hormonas, aparece en el embarazo o con anticonceptivos y dibuja manchas simétricas en mejillas y frente. Las marcas que deja un grano son otra cosa, una hiperpigmentación pasajera.

El factor común: el sol

Sea cual sea el origen, la radiación ultravioleta lo empeora todo. Por eso ningún tratamiento despigmentante funciona si no va acompañado de protección solar estricta cada día. Es la condición innegociable: sin SPF, las manchas vuelven una y otra vez.

Ingredientes que ayudan

  • Vitamina C: frena la producción de melanina y da luz.
  • Niacinamida: impide que el pigmento llegue a la superficie.
  • Retinoides y alfa-arbutina: aclaran con uso constante.

El melasma, en concreto, es tozudo y conviene tratarlo con un dermatólogo, que puede pautar fórmulas específicas. La paciencia es clave: hablamos de meses, no de semanas. Y un consejo que ahorra disgustos: no rascar ni manipular las marcas, porque la inflamación oscurece aún más la zona.