No todas las mañanas hay tiempo, ganas o energía para elaborar un peinado. La buena noticia es que con dos o tres recursos sencillos se puede ir arreglada en un par de minutos, incluso con el pelo sin lavar. La clave está en tener unos cuantos peinados resueltos que salgan casi solos.
El moño y la coleta, siempre a mano
Un moño despeinado en lo alto de la cabeza es el comodín perfecto: disimula la raíz grasa, despeja la cara y resulta favorecedor sin esfuerzo. La coleta, alta para un aire deportivo o baja para uno más pulido, es igual de rápida y se eleva con un pequeño truco: tirar suavemente de los mechones superiores para darle volumen.
Trucos que elevan lo sencillo
- Champú en seco: da textura y absorbe la grasa de la raíz.
- Un accesorio: una pinza, una diadema o un pañuelo cambian el conjunto.
- Mechones sueltos: enmarcar la cara suaviza cualquier recogido.
Para el pelo de segundo día
El cabello que no está recién lavado se peina y se sujeta mejor, así que no hay por qué verlo como un problema. Una trenza lateral, un semirrecogido o un moño bajo aprovechan esa textura. Tener dominados tres o cuatro peinados de emergencia ahorra tiempo y quita la sensación de no ir arreglada justo los días de más prisa.